Las verdaderas claves para la salud financiera de tu empresa

Por Óscar Contreras

Un imprescindible para el buen funcionamiento a largo plazo de una empresa es su salud financiera. Por eso, es importante hacer una revisión periódica de ésta e implementar los cambios necesarios para mejorarla. Revisemos algunos datos que seguro te serán de utilidad.

Primero, la evaluación

Una buena forma de medir la salud financiera es aprovechar y tomar en cuenta los informes y reportes que te entregan los sistemas y plataformas de gestión de información.

Además, deberías evaluar los siguientes puntos:

  • La liquidez de la empresa: para saber si tu empresa puede mantenerse a largo plazo, es necesario que conozcas su liquidez. Los activos y pasivos con que cuentas, en caso de necesitar cubrir deudas a corto plazo.
  • Su solvencia: ¿tu empresa puede cumplir con deudas en cualquier momento?
  • Eficiencia: ¿es eficiente operativamente? Para saber esto debes conocer el margen operativo: mientras mayor es, significa que la empresa está ganando más con sus ventas.

Luego de esta evaluación viene la pregunta:¿cómo cuidar la salud financiera de la empresa?

Dentro de las medidas que puedes adoptar está hacer una clasificación de los costos en fijos, semi fijos, variables o semi variables. Esto te permite guiar de forma más eficiente las finanzas, para poner énfasis en los gastos variables (ya que es aquí donde se pueden reducir costos, en caso de ser necesario).

Otro punto importante es mantener un flujo de caja. Así puedes proyectar los valores que se recibirán en los próximos meses. Esto te permite estar prevenido para enfrentar eventuales problemas futuros, si así se requiriera.

A mi parecer, uno de los puntos más importantes, y donde debes tener mucho cuidado, es no mezclar la cuenta de la empresa con la cuenta personal. No solamente como una forma de justificar los egresos de la empresa, sino porque para llevar un orden y evitar gastos innecesarios que puedan afectar su solvencia, es necesario fijar un monto fijo de retiro mensual (es decir, un sueldo) que permita programar tanto las finanzas de la empresa, como las personales.

Otra buena práctica que puedes hacer, es invertir parte de las ganancias. Quizás si eres muy conservador puede ser un punto difícil y preferirías reducir costos al máximo, pero tener trabajadores con mejores salarios, equipos e infraestructura, aumenta la productividad. Asimismo, si los productos o servicios son de buena calidad, vas a tener más prestigio entre los clientes.

En este punto, también es importante contar con una solución global, que digitalice procesos como la facturación, administración de gastos y otras gestiones. ¡La información es poder! Por eso tener claridad sobre el estado de las finanzas, y la posibilidad de cruzar información, te permitirá mejorar el control de gastos.

Con esto mejora la eficiencia en el pago de facturas. Y sobre estas mismas, tener la información inmediata de su emisión o recepción, permite tener un mayor control en la gestión de los plazos de pago.

Todo esto repercute en la rentabilidad de tu empresa y la posibilidad de mantenerte a largo plazo.

Te recomiendo aprovechar al máximo las herramientas que tienes a tu disposición, para monitorear cada movimiento de tu empresa, y así poder planificar e invertir en nuevas mejoras.


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