Febos y la evolución de la facturación electrónica en Chile

Con el objetivo de facilitar la actividad tributaria, simplificar los procesos de los contribuyentes y dotar de mayor transparencia a los procesos, hace algunos años se implementó en Chile el sistema de facturación electrónica.

Se trata de un documento digital, legalmente válido, destinado a respaldar las operaciones comerciales entre contribuyentes, el cual puede ser emitido a través de dos formas:

  • Por medio del sistema gratuito dispuesto por el Servicio de Impuestos Internos (SII), aunque presenta algunos inconvenientes como un soporte técnico deficiente o la incapacidad de personalizar los documentos.
  • A través de un software de mercado como Febos que, al ser una solución de intercambio de documentos entre cliente y proveedores, permite tener un mayor orden de las facturas y del resto de los documentos tributarios electrónicos importante para las empresas.

Evolución de la factura electrónica

Nuestro país fue pionero en la región con el uso de esta novedosa herramienta, cuyo proyecto piloto se puso en marcha a finales del año 2002, mediante la incorporación de las primeras grandes empresas.

Luego -en 2003- se publicó la Resolución Exenta Nº 45, con la que los contribuyentes se certificaron de manera voluntaria para operar como emisores y receptores de documentos tributarios electrónicos. Los resultados alcanzados a lo largo de los años hicieron que el sistema de facturación electrónica siguiera evolucionando, y en 2014 -con la publicación de la Ley Nº 20.727- se le da carácter de obligatoriedad.

A partir de entonces comienzan a sumarse paulatinamente diferentes grupos de contribuyentes, según la ubicación y los ingresos generados. Las primeras en la lista fueron todas aquellas que tuvieran ingresos mayores a 100.000 UF, es decir, grandes empresas. En 2016 se sumaron las pequeñas y medianas empresas del sector urbano y, en 2017, las del sector rural, con ingresos mayores a 2.400 UF y menores o iguales a 100.000 UF. 

En 2017 también se apegaron a este sistema de facturación las microempresas del sector urbano y, en 2018, las del sector rural -ambas con ingresos menores a 2.400 UF- completando así el calendario de obligación establecido por el SII.

Ventajas de la factura electrónica

Este sistema ha beneficiado enormemente a los contribuyentes, gracias a que:

  • Simplifica los procesos comerciales y tributarios.
  • Implica un ahorro de tiempo y espacio en cuanto a despacho y almacenamiento de documentos.
  • Se corre menos riesgo de pérdidas por incumplimiento en las fechas.
  • Reduce las dudas y los errores al unificar la información.
  • Al contar con una firma electrónica, este tipo de factura evita adulteraciones y/o modificaciones posteriores a su emisión. 
  • Contribuye a que existan menos discrepancias entre las empresas y el SII.
  • Reemplaza las facturas tradicionales de papel, aunque de igual forma pueden imprimirse.
  • Disminuye el impacto ambiental por gasto excesivo de papel.
  • Su validez puede ser consultada de forma online.

La implementación de la facturación digital, ya sea a través del sistema gratuito del SII o de proveedores de mercado especializados en el tema -como Febos-, representa un gran salto tecnológico en materia comercial, el cual ha permitido revolucionar la forma de hacer negocios en Chile.


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